Chica para la diversión cerca de mí

a 0.00km de Hialeah. Chica La musica, el mar, leer, el contacto con la naturaleza, el deporte, etc ... a 6.48km de Hialeah. Conocer personas cerca de mi ciudad muchas cosas (averígualo) Soy alegre, sincera, me gusta salir, bailar, divertirme mucho y disfrutar de la vida ... a 7.04km de Hialeah. Una chica para pasar buenos momentos juntos De ... Encuentra la manera de realizar contacto físico con la chica a la que quieres llamarle la atención. El contacto físico puede ser una buena forma de crear chispas entre tú y esa chica especial. Sin embargo, no evidencies que sales de tu camino para estar a su lado porque eso la puede asustar si no sabe que gustas de ella. Tres cosas durarán para siempre: la fe, la esperanza y el amor; y la mayor de las tres es el amor. 1 Corintios 13:13 (NTV) La persona que ama no tiene miedo. Donde hay amor no hay temor. Al contrario, el verdadero amor quita el miedo. Si alguien tiene miedo de que Dios lo castigue, es porque no ha aprendido a amar. 1 Juan 4:18 (TLA) Personalidad: Es la chica que todos los chicos quieren, simpática, buen cuerpo y hermosa, aunque es muy popular por tener un buen cuerpo siempre se lleva las de ganar, consigue todo con su belleza y doblega a cualquier hombre, es la típica chica que siempre esta en todas las fiestas pero a pesar de ser ligerita no llega aun al nivel de zorra ... Nos cuenta a cerca de Noah una chica cuya madre acaba de casarse con un multimillonario quien tiene un hijo guapísimo de ojos azules llamado Nicholas Leister. Nick esta metido en un oscuro mundo de carrera de carros, alcohol y chicas de una noche, mientras Noah oculta un oscuro secreto que no veremos hasta el final del libro y te quedas con la ... Marilanne - La chica de rosa (Letras y canción para escuchar) - Te diré lo que siento por dentro / Que esta sucediendo? Que todo se pierde y se va / Cuando aun tenemos miedo de ver que sufrir es para quien no / quiere Soltera 34 años asistente social. Quito Distrito Metropolitano de Quito Ecuador. soy una mujer que creo en los valores, en los principios, en el respeto, en el amor a la antigua; me gusta dar tiempo a una grata conversación, me gusta sonreír, viajar, conocer nuevos lugares y disfrutar de la hermosa creación de dios. soy una persona que disfruta de lo sencillo, de un gesto de cariño, de un ... Hola, soy una chica sencilla y seria de 28 años que bu (...) Me gusta visitar sitios, me gusta la playa y me encanta ir a ver películas. Soy un graduado y todavía estoy buscando trabajo. Este tipo de profesionales está habituado a ser versátil, por lo que incluso podrás pensar en crear diferentes momentos a lo largo de la velada. Qué tal si comienzas con un estilo más popular para que baile toda la familia y acabas con música más actual para que disfruten los más jóvenes, así todos se irán con un buen sabor de boca. Es un alivio estar de vuelta en el tren de las 8.04. No es que me muera de ganas de llegar a Londres para comenzar la semana. De hecho, no tengo ningún interés en particular por estar en Londres. Sólo quiero reclinarme en el suave y mullido asiento de velvetón y sentir la calidez de la luz del sol que entra por la ventanilla,

Estudiante de Intercambio (Parte 3) [O]

2018.08.28 17:18 allianceMcloud Estudiante de Intercambio (Parte 3) [O]

Parte 1
Parte 2
En ese preciso instante opté por tirar todo por la ventada y tomé una actitud desenfrenada. Lo había pensado y no creía capaz a M de hacer lo que planeaba, trataría de olvidarlo todo y me enfocaría en tener una buena noche con mis amigos. Acabamos de comer, hablamos de nuestra semana, planeamos hacer senderismo y viajar antes de navidad, bromearon y ridiculizaron la situación actual intentando hacerme sentir mejor. Los mire a todos y me di cuenta que era imposible que hubiera escogido tan bien este grupo, tan diverso, diferente y agradable. Por esa razón, decidí sacar el tequila que había guardado para cuando me llegara mi carta de aceptación.
Tomamos y mucho, tanto que hubo un par que tuvieron que retirarse antes, jugamos los típicos juegos de borrachos que solo hacían que tomaras más. Recuerdo que nos reímos muchísimo y posiblemente por eso y el actual grado de alcohol en mis arterias, no me percate que M había salido con Thomas a fumar y que habían tardado tanto que algunos ya estaban desesperados pues solo los esperábamos a ellos para poder irnos.
Cuando regresaron ya estábamos todos listos para salir e ir algún lugar a bailar y a seguir tomando, quizá a encontrar a más gente y posiblemente tener la suficiente suerte como para no regresar solos a casa. Mientras nos dirigíamos a nuestro bar favorito que se encontraba justo enfrente de los dormitorios una amiga me preguntó sí sabía que estaba pasando con Thomas y M, ya que estaban agarrados de la mano y se mantenían alejados del grupo, además de que cuando fue al baño no los había visto en el balcón, le conteste que no sabía nada al respecto. Supuse que al final ella había reconsiderado su plan y habían acabado juntos en su habitación o algo parecido. Pensé que tal vez sus intenciones habían sido otras desde un inicio y solo había armado toda esa obra para que no la interrogase o molestase por querer acostarse con Thomas. Después del comentario me sentí mucho más tranquilo, además de que ahora otra persona sabría que si le pasaba algo a Thomas la persona a la que automáticamente acudirían seria a M y no a mí.
-Bueno me parecía desde un principio que harían una linda pareja, además de que ya más de una vez me había pedido consejos para acercarse a Thomas y hoy nos mensajeamos antes de la cena para hablar al respecto. Mi amiga siguió con la plática intentando sacarme alguna información al respecto.
-Pues, ya que insistes, no lo sé, la última vez que salimos todos, vi a Thomas muy cerca y encariñado con una chica con la cual se sigue hablando y yo pensé que M era un ser asexual por convicción. Acabe esta oración y me reí un poco.
-La verdad es que siempre pensé que M estaba clavada contigo o que había algún tipo de fricción entre ustedes dos, por eso mismo pregunto, porque si alguien sabe algo de M eres tú, pero bueno tal vez estoy exagerando.
-Claro que no, somos solo amigos, además M es una mujer increíblemente inteligente como para querer algo conmigo y aparte su lista de pretendientes ya es lo suficientemente larga. Justo acabe de hablar cuando mi amiga me abrazo y me dio unas palmadas en el hombro.
Si soy honesto, la verdad es que ya antes había considerado lo que me decía mi amiga pero después de lo que ocurrió esa noche me quedo más que claro que M no sentirá nunca nada romántico por nadie, más que por ella y sus principios. M siendo una mujer increíblemente inteligente se preocupaba por dejar su marca en el mundo, como también en mostrarle al mundo entero que se equivocaba y este tenía que cambiar, aunque fuese a la fuerza.
Llegamos tambaleando al bar, pedimos más alcohol en sus diferentes formas: tequila, cocteles, whiskey, hasta que al final todos teníamos una cerveza. La noche siguió justo como cualquier otra. Un par de amigos y yo habíamos decidido conocer a las nuevas españolas que habían llegado de intercambio y que se mantenían todas sentadas en una esquina casi sin hablar y con cara de estar totalmente perdidas. Justo antes de irme decidí voltear para buscar a Thomas y a M, los encontré cerca de la mesa de billar esperando su turno para jugar, se encontraban en una muy mala forma como para incluso considerar ganar, aun así, me alegré al ver que el plan de M no seguía su curso, ya que por fin notaba esa mirada perdida de M que hacía parecer que se había enganchado al hablar con Thomas.
Casi al llegar a la mesa donde se encontraban las españolas, noté que por la puerta entraba la chica de la que había hablado antes, la novia no oficial de Thomas, se veía increíble y se dirigía a la mesa de billar en busca de Thomas que se encontraba jugando con M. En mi mente aturdida sabía que ese era el momento crítico, sabía que, si Thomas le hacia caso y se iba con ella, nada ocurriría. Me detuve en seco, mis amigos me jalaron, apenas escuche cuando me preguntaban si me daba miedo, pero no podía moverme, estaba hipnotizado por el momento, con todas mis fuerzas recé porque Thomas le hiciera caso, porque él le tomara la palabra y M tuviese que buscar a alguien más, pero por más que le rece a quien sea que estuviera escuchando, esto no ocurrió. Thomas la saludo y cuando ella intento acercarse para darle un beso el le dio la mejilla, señalo a M quien sonreía de mejilla a mejilla, la chica no saludo a M, pero M lo hizo mientras rodeaba la cadera de Thomas con su brazo. No pude ver la expresión de la chica, pero supongo fue desgarradora, se alejo sin darle la espalda a la nueva pareja, choco con la mesa de billar y salió corriendo con su mirada fija al suelo.
Estaba demasiado embriagado o tal vez triste por lo ocurrido para hacer algo al respecto, tal vez por desinterés o por miedo, preferí continuar con lo que mis amigos querían y simplemente decidí ir en busca de las españolas que ya se encontraban hablando con mis otros amigos. Me acerqué, me presenté y me senté en la mesa donde había más cerveza que gente alrededor de la mesa. En efecto las españolas llegaron hace un par de semanas y se morían por conocer a otros estudiantes extranjeros, tal vez gente que como ellas hiciera un Erasmus, eran agradables, inocentes y básicamente lo que todos somos al llegar a un país nuevo. Una chica se acercó a mi y en voz baja me pregunto si sabíamos donde podría conseguir marihuana o algo por el estilo. Para todos aquellos que han vivido en una residencia estudiantil o que han estado de intercambio, saben con certeza que siempre en el bar más concurrido o más cercano a donde se encuentra la mayoría de los estudiantes, siempre hay uno o dos personajes haciéndole platica al barista, tal vez por complicidad o por que llevan años frecuentando el mismo local, personajes que es bueno conocer, pero hasta cierto punto, gente que vende y consume drogas de todo tipo. Nuestro grupo sin duda conocía a estos tipos pues un par de amigos consumían cannabis con frecuencia y que va, en algún momento todos fumamos un porro por diversión. Uno de mis amigos escucho la pregunta de la chica, se echo a reír y sin más le dijo que aquí no era necesario susurrar al respecto, la tomó de la mano y se dirigió al bar donde se encontraba dicho sujeto, al pasar por la mesa de billar y ver a donde se dirigía M lo cogió del codo y le dio un billete.
Me levante con la intensión de detener a mi amigo, de ir con Thomas, de ir con M, pero antes de poder actuar una española con la cual estuve hablando me sujeto del brazo, me pidió que no me fuera y me besó. No busco perdón ni redención, solo quiero que alguien lea esta historia, pues yo sé que ni siquiera intente detenerla en todo lo que llevaba la noche, pero estoy seguro de que muchos hubieran hecho lo mismo, ahí en medio de la noche una mujer hermosa me pidió que no me fuera y me regalo un beso, a mí, alguien que es inseguro, que es un nerd, que es medio alcohólico y que en ese punto de su vida se encontraba perdido. Así me olvide de la droga, de mi amigo y me concentre en Ana Carmen, la chica española.
Mi amigo consiguió la marihuana y un poco de éxtasis, según él para la acción que vendría después. Salimos todos un poco menos embriagados del bar y con el cerebro menos aturdido cruzamos el puente que conducía a una colina de donde se podía ver la ciudad entera iluminada por los faroles que colgaban paralelos a las calles y el cielo que se encontraba despejado y estrellado; ahí fumamos marihuana, las chicas españolas, mi grupo de amigos, M y Thomas, todos charlamos y nos reímos bajo el efecto del alcohol y la marihuana mezclados. En par se fueron yendo mis amigos y las españolas, hasta que solo quedábamos M, Thomas, Ana y yo. Ana insistió en que tomáramos la píldora que nos había dejado mi amigo y siguiéramos la fiesta en su cuarto, yo quería tomar su palabra, pero no me atrevía a dejar a mi amigo y a M a solas, tenía miedo y supe que M lo había leído en mis ojos, por eso se levantó, me ofreció su mano y me pregunto si podíamos hablar. Le pedí a Ana unos minutos para despedirme de mi amiga.
-No te preocupes, ve con ella, no habrá problemas, todo estará bien. – me miro a los ojos y tomo mi mano.
- ¿Puedo confiar en ti entonces? – le pregunté y ella afirmo con su cabeza, me despedí de Thomas con un gesto y les deseé buenas noches.
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2018.06.08 20:47 master_x_2k Interludio Purity

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______________________Interludio Purity______________________

Kayden estaba agachada junto a la cuna, con los brazos cruzados sobre el borde, mirando cómo el pecho de su bebé subía y bajaba. Ella se sentía en paz. Aster era perfecta, impecable, no estaba contaminada por el caos y los males del mundo más allá del departamento y la guardería. Incluso cuando estaba despierta, no era demasiado exigente, rápidamente pasando de alaridos a gemidos tranquilos cuando escuchaba garantías de que la comida, la compañía o un cambio de pañal estaban en camino. No es que ella entendiera, por supuesto, pero confiaba en que su madre la cuidaría. Kayden no podría haber pedido más. Literalmente, no había nada que Aster pudiera hacer, tener o ser que la hiciera mejor de lo que era.
De una manera extraña, Kayden suponía, se refugió en Aster. Encontró un ancla en compañía de su hija, en medio de un mundo en el que tenía pocas esperanzas.
Tomó fuerza de voluntad obligarse a sí misma a alejarse, a alejarse silenciosamente de la guardería y entrecerrar la puerta detrás de ella. Cuando vio a Theo, regordete de quince años, sentado frente a la televisión, se sintió momentáneamente desorientada.
Entonces sintió una punzada de culpa. Se había olvidado del chico, en medio del cuidado de Aster y sus preparativos para la noche.
“Theo, lo siento”, dijo ella. El muchacho había quedado cautivado por los votos finales de un programa de reality show, pero no pensó ni un segundo en silenciar la televisión y prestar toda su atención a Kayden. “He estado tan ocupada, no te he alimentado.”
“Está bien”, respondió Theo, rompiendo el contacto visual. No era así.
“Mira, voy a salir-”
“¿En disfraz?”
“Sí”, respondió Kayden. Trató de leer la expresión en la cara del niño, pero Theo era un muro de piedra. Tenía que serlo, realmente, en donde había crecido.
Resistiendo el impulso de comentar o presionar al chico para que ofreciera algún comentario, crítica o apoyo, Kayden continuó, “Te dejo aquí treinta dólares en la mesa de la cocina. Si deseas usarlo para ordenar delivery, por favor siéntete libre. De lo contrario, saquea mi alacena, mi nevera o usa el dinero para ir a la tienda en el vestíbulo, ¿de acuerdo? Si decides alquilar una película, déjala aquí para que la lleve de vuelta.[1]Es posible que quiera verla.” Kayden sonrió, tratando de fomentar la misma expresión en él.
“Está bien”, dijo Theo, con el rostro inexpresivo. “¿Cuándo vas a estar de vuelta?”
A tiempo para llevarte de vuelta a casa de tu padre, Kayden estuvo a punto de decir. Entonces ella tuvo una idea, “Podría puede que llegue tarde. ¿Estaría bien si pasas la noche? Tendrías que revisar a Aster cada pocas horas. Mantener un oído abierto en caso de que ella llore. Te pagaría la noche completa de niñero.”
Los tiempos en que Theo dejaba que un atisbo de emoción se mostrara eran pocos y distantes. Una sonrisa, genuina, tocó la cara de Theo, y casi rompe el corazón de Kayden en el proceso.
“Me encantaría”, respondió Theo, diciéndolo con honestidad.
“Entonces está arreglado. Lamento interrumpir tu programa”, dijo.
“Está bien”, dijo Theo, solo un toque demasiado rápido. Al parecer no estaba bien, pero nunca lo admitiría. Nunca podría admitirlo. Kayden sintió un destello de odio por el hombre que había erosionado cada gramo de personalidad y asertividad de su hijo. Ella daría la mano derecha por un comentario sarcástico, que girara los ojos o que la ignorara en favor de un programa de televisión.
Tenía que consolarse a sí misma de que al menos le estaba dando a Theo un respiro de una noche de ese hombre. No era suficiente, por supuesto, pero había tan poco que podía hacer. Todo lo que ella podía ofrecer eran pequeñas amabilidades, pequeños gestos de amor y afecto, y la esperanza de que ayudaran. Con eso en mente, Kayden se tomó el tiempo para sacar algunas sábanas y colocar el otro sofá para que Theo se sintiera cómodo cuando terminara de ver la televisión.
Cuando terminó, revisó dos veces el televisor para ver que no estaba interrumpiendo nada, y le dijo a Theo: “Deséame suerte.”
“Buena suerte”, respondió el chico, en un tono que era puro artificio. Las palabras falsas afectaron a Kayden más que si Theo no hubiera dicho nada en absoluto. Esta noche no era la noche para enfrentar ese problema. Ella salió del apartamento, cerrando la puerta detrás de ella. Subió las escaleras hasta el techo y se quitó la bata de baño. La prenda entró en el espacio entre dos jardineras, donde nadie la encontraría a menos que la estuvieran buscando.
Luego dio un paso más allá del borde del techo.
El viento le rasgaba el pelo y soplaba frío contra su cara. Mientras ella se tambaleaba cabeza abajo, viendo solo los destellos de las farolas y los autos debajo de ella, ella esperó. Su edificio de apartamentos tenía quince pisos de altura, lo que le daba menos tiempo del que cabría esperar. Todo lo que tomaría sería un segundo de duda, un error, una momentánea vacilación, y ella golpearía con el suelo.
Aster. Era apropiado que ella pensara en su hija. Ella siempre lo hacía, en estos días, cada vez que saltaba. Se había convertido en un ritual, como si no pudiera ir a limpiar la ciudad si no se recordaba a sí misma por qué lo estaba haciendo.
La energía inundó su cuerpo. Todo el cielo se iluminó con un brillante y cegador destello de luz. Para cuando las manchas desaparecieron de los ojos de la gente en la calle, ella ya se había ido, precipitándose sobre el centro de Brockton Bay, un rastro de luz blanca detrás de ella.
Kayden no usaba una máscara, pero no era necesario. Con sus poderes activos, su cabello castaño y sus ojos se volvían de un blanco radiante, emanando una luz tan brillante que era imposible mirarla directamente. La tela de su traje de alabastro también irradiaba un suave resplandor que se ondulaba como la luz sobre la superficie del agua.
Su rutina habitual era patrullar durante una hora o dos, tener una idea de las cosas, y luego tomar medidas donde ella creía que era más apropiado. Esta noche, sin embargo, estaba frustrada, y ni siquiera había empezado.
Hace un año, había convertido el ABB en un objetivo prioritario. De tres a cinco veces a la semana, ella había llevado a cabo ataques quirúrgicos contra las operaciones de bajo nivel de la banda, interrumpiendo envíos, golpeando a traficantes y matones, atacando sus lugares de negocios y todo el tiempo ella había estado recopilando información. Esa información había dado sus frutos de vez en cuando; se había enfrentado directamente con Lung en no menos de cuatro ocasiones, había encontrado a Oni Lee en dos. En todos menos en uno de esos encuentros, ella los había forzado exitosamente a retirarse, a abandonar lo que sea que estuvieran haciendo en ese momento. Esos eran los buenos días.
Hubo días malos también. La mayoría de las veces, ella hacia énfasis en maltratar a los miembros del nivel más bajo de la pandilla cuando los había derribado, lo suficiente como para hacer que reconsideraran su elección de carrera. Hacer que consideren ir a otra ciudad. En un momento dado, Lung le tendió una trampa y logró devolverle el favor. Le había tomado dos meses recuperarse de todas sus heridas. Otros días, que de alguna manera fueron peores, se encontró luchando por hacer una diferencia, llegando a la comprensión de que no había logrado cambiar las cosas.
Esta semana ha sido una larga serie de esos días malos. Cuando leyó en las noticias que Lung había sido detenido, ella había despejado su agenda. Kayden había tomado sus días de vacaciones y había llamado a Theo para hacer de niñero. Había sido la mejor oportunidad que tenía, pensó, de limpiar el ABB de una vez por todas. Sacar esa escoria de su ciudad, mientras ellos no tienen liderazgo.
Cinco de sus siete días de vacaciones habían pasado, y ella no había logrado nada. Menos que nada. Se estaban volviendo más fuertes.
Rompiendo su ruta de patrulla habitual, se dirigió directamente a la parte norte de la ciudad e investigó los Muelles. Estaba vacío de miembros de ABB, aparte de dos chicas coreanas que estaban tomando un descanso de prostituirse cerca del ferry, hablando con su anciano, gordo y matronal chulo. Kayden resistió el impulso de tomar medidas y huir, se resistió a interrogarlos por información. Ella había hecho eso anoche con un grupo de comerciantes, y logró poco o nada.
El ABB todavía estaba activo. Incluso con su jefe fuera, estaban más organizados de lo que habían estado bajo la influencia de Lung. Pero sus interrogatorios no pudieron obtener detalles sobre por qué. Incluso los brazos y las piernas rotas no habían lastimado o asustado a los matones lo suficiente como para que hablaran sobre lo que estaba pasando.
Esta era la situación, por lo general, en la que Kayden acudía a los informantes en busca de información, resucitaba viejas alianzas y obtenía ayuda para aplastar al ABB antes de que pudiesen recuperar el equilibrio. Ella había perseguido a viejos amigos, contactos y compañeros de equipo hace tres días, y se había sentido frustrada por la falta de respuesta, la falta de entusiasmo. Max, el padre de Theo, tenía la culpa de eso. Tal como ella había dejado a su equipo como una persona más rota de lo que había estado cuando se unió, otros pasaron por la misma experiencia. Con carisma y un gran sentido de la gente, Max había convencido a personas de todo el país para que se unieran a su equipo. Con la misma facilidad, él los había desarmado sin que se dieran cuenta de que lo estaba haciendo. Confianza rota, atormentados por las dudas, paranoicos con respecto a todos menos al hombre que había causado la paranoia en primer lugar, dividieron el equipo. No es que a Max le importara. Siempre había un nuevo suministro de reclutas con espíritu en los ojos listos para reemplazar a cualquiera que se rompiera.
Ahora la mayoría de la pandilla había desaparecido, posiblemente en un gran trabajo, y no tenía idea de dónde. Ella no tenía idea de dónde averiguarlo. Kayden apretó los dientes. Esto no estaba funcionando. Si iba a hacer algún progreso antes de que se acabaran sus vacaciones, tenía que actuar ahora. Hacer un trato con el diablo.
Ella regresó al centro. Era difícil navegar por las calles desde tan alto, incluso si eran caminos a los que ella viajaba a diario como su versión civil. Desde aquí, todos los edificios parecían iguales, con exteriores espejados y tejados de grava. Dos veces, dio vueltas alrededor de los pisos superiores de los edificios equivocados, buscando el logo en el costado del edificio que diferenciaba al edificio de Max de los demás.
La corona negra sobre un fondo rojo y amarillo. Se detuvo cuando lo vio, maldijo por lo bajo. Cuando ella se acercó, ella lo vio, todavía en su oficina. No era tan inusual, había trabajado hasta tarde todas las noches de su matrimonio. Tenía una laptop directamente frente a él, un sándwich en una envoltura de papel a su derecha, y una serie de papeles extendidos sobre el escritorio a su izquierda. Se giró para mirarla cuando ella se acercaba a la ventana, sonrió suavemente.
Maldito sea, era cinco años mayor que ella, con treinta y cinco años, y todavía era el hombre más atractivo que jamás había mirado a los ojos. Incluso las arrugas en las esquinas de sus ojos solo lo hacían más atractivo. Se había quitado la corbata y la chaqueta del traje, y las mangas de su camisa estaban enrolladas hasta la mitad de sus antebrazos, lo que la obligó a notar que todavía estaba entrenando.
Esperó, con las manos cruzadas sobre el estómago, la más leve expresión de diversión en su rostro. Ella sabía que él era capaz de abrir la ventana de su oficina. Estaba esperando que ella pidiera entrar. Era el tipo de pequeña demostración de poder que tanto le gustaba.
En otra noche, ella habría probado su voluntad contra la de él. En vano, por lo general, pero ella lo habría intentado. Probablemente hubiera terminado con ella yéndose volando, dejando en claro que podría prescindir de su ayuda. Esta noche, sin embargo, sintió la frustración de sus “vacaciones” infructuosas y se dispuso a extender la mano y golpear la ventana.
Antes de que pudiera golpear sus nudillos contra ella por segunda vez, hizo clic y se abrió hacia arriba. Ella navegó a su alrededor para abrirse paso. No pareció mover un músculo cuando abrió la ventana. Le gustaba pequeñas demostraciones como esa. Puso un pie en la alfombra de la oficina y dejó que la luz brillaba desde su interior se desvaneciera. Su cabello dejó de agitarse y retorcerse en respuesta a la energía que ondulaba a través de él, quedando flácido y volviéndose marrón. Sus ojos se oscurecieron a su color avellana oscuro. Podía escuchar un clic seguido por el más leve siseo cuando la ventana se cerró lentamente detrás de ella.
“Kayden. Ha pasado un tiempo”, logró saludarla y hacer que pareciera una crítica en el mismo aliento. Dio media vuelta para escribir en su computadora, y las luces de la oficina se ajustaron a un destello de halógeno. Cerró los ojos brevemente y se deleitó con el resplandor, sintiendo que su suministro interno de energía se recargaba.
“Max. Gracias por la luz.”
“¿Asumo que estás bien?”
“Estoy bien.”
“¿Y nuestra hija?”
“Aster está bien”, dijo, con la mayor calma posible, mientras su pulso latía en sus oídos. Ella sabía que realmente no le importaba. Él le estaba haciendo saber que no se había olvidado de Aster, recordándole que él, en cualquier día y en cualquier momento, podría tomar la custodia de su bebé. Él tenía el dinero, tenía los contactos. Ella sería incapaz de detenerlo. Ella recordó mencionar, “Theo la cuidará esta noche.”
“Lo sé. Llamó un poco antes para preguntar si podía pasar la noche. Le dije que estaba bien. Le hará bien pasar tiempo contigo y Aster. Algunas influencias femeninas en su vida.”
Kayden respondió con un brusco asentimiento. Para cualquier otra persona, esta conversación habría sonado perfectamente inocente. Como alguien que había trabajado junto a Max durante diez años y se había estado casada con él por uno, sabía que esto era todo negociación. Estaba dejando claro que le estaba haciendo un favor, y que esperaría una recompensa en algún momento, esta noche o dentro de una semana. Así era él, siempre jugando por el poder, por la ventaja, por el dominio. Todo el tiempo, él lo estaba haciendo de una manera que no podrías enfrentar. Si ella lo señalaba, él jugaría inocente y se vería como la loca, la que estaba equivocada. A veces incluso a sí misma.
“Entonces, ¿qué puedo hacer por ti?”, Se reclinó en su asiento.
“Los ABB carecen de liderazgo. O, al menos, carecen de liderazgo experimentado. Quiero derribarlos antes de que se reagrupen. Para hacer eso, quiero reunir a nuestro antiguo equipo.”
“Y admites que no puedes hacerlo sin mi ayuda.”
“Sí”, le dolió admitir.
“No estoy interesado”, dijo, dando vueltas en su silla para mirar la computadora. Hubo un clic, y la ventana detrás de Kayden comenzó a abrirse nuevamente. A medida que el aire soplaba desde el exterior, un mechón de cabello le atravesó la cara. Ella lo colocó detrás de su oreja.
“He hablado con los demás, pero nadie que haya trabajado para ti está dispuesto a ser el primero en unirse a mí. Algunos dicen que están preocupados de que te ofenderán. Otros simplemente están asustados, o ya se dieron por vencidos. Me preguntan por qué un grupo de sus rechazados lo haría mejor de lo que habían logrado como parte de su equipo. No estoy llegando a ningún lado, y el tiempo se acaba. Todo lo que tomaría sería una palabra de ti, y tendría un equipo de cuatro o cinco personas. Con eso, podría exponer y aplastar al ABB.”
Max se levantó y se sentó en el borde de su escritorio para mirar a Kayden, “No veo que valga la pena el esfuerzo. ¿Qué hay para mi ahí en esto?”
“Para empezar, la ABB se habría ido.”
“Se irán eventualmente. Soy paciente ¿Qué más?”
“No tengo nada más que ofrecerte, Max”, respondió ella. Eso era una mentira, lo sabía… pero lo más cercano que tenía a una moneda de cambio era algo que nunca abandonaría en un millón de años. Nunca Aster.”
“Te quiero a ti. En mi equipo otra vez.”
“No.”
“Serías mi segunda al mando. Hablaría con los antiguos miembros del equipo y les pediría que formaran un grupo aparte que trabajase bajo tus órdenes. Tendrías que verificar conmigo todo lo que haces, pero aparte de eso, serías completamente autónoma. Libre de usar a tu equipo como mejor te parezca.”
Aparte de eso, pensó ella. Como si fuera intrascendente, estar chequeando con él en cada movimiento que ella hiciera. “No estoy de acuerdo con la forma en que haces las cosas. No quiero asociarme contigo.”
Él rió, gutural, profundo, mientras ella permanecía allí en un silencio sepulcral.
“Kayden”, dijo, cuando se detuvo, “Ya estás asociada conmigo. La gente dice nuestros nombres al mismo tiempo, incluso cuando no hemos trabajado juntos en dos años. Cuando mi nombre aparece en los periódicos, el tuyo nunca se queda atrás.”
“Estoy trabajando para cambiar eso.”
“Y trabajarás en contra de esa impresión durante décadas, sin ningún efecto, te lo garantizo.”
Kayden se volvió y miró por la ventana, no queriendo mirar a Max con sus brillantes ojos azules por más tiempo.
Continuó, y ella supo que él estaba sonriendo con aire de suficiencia, incluso sin mirarlo, “Independientemente de nuestros diferentes métodos, siempre compartimos los mismos objetivos. El limpiar este sucio mundo nuestro.”
“Lo haces poniendo drogas en la calle, robando, extorsionando. No puedo estar de acuerdo con eso. Nunca lo hice. No tiene sentido, mejorar las cosas empeorándolas.”
Max sonrió, “Es feo en la superficie, pero es más dinero, más poder, y me da la influencia para realmente afectar las cosas. Las únicas personas a las que lastimé son las mismas personas que causan los problemas en primer lugar.”
Era un estribillo que había oído tantas veces antes. Ella se cruzó de brazos.
Cambió de táctica, “Déjame preguntarte: ¿prefieres hacer las cosas a tu manera, sin cambiar las cosas o preferirías trabajar bajo mis órdenes y hacer una diferencia?”
Estoy haciendo una diferencia”, respondió Kayden, “estoy trabajando para hacer de este mundo un lugar mejor.”
“Por supuesto”, respondió, y ella no perdió el rasgo de condescendencia en su voz, “Dejaste a mi equipo para hacer un buen trabajo, es pura coincidencia que sean criminales negros, marrones o amarillos a los que apuntas.”
Kayden frunció el ceño, “Es difícil de evitar, cuando la única banda notable de blancos es tuya. Algunos viejos amigos y aliados siguen trabajando para ti… No puedo atacarlos, ¿o sí? Estoy trabajando para mejorar nuestra ciudad, pero no voy a golpear a las personas con las que he salido a beber.”
“Y en el proceso, estás haciendo poco para cambiar la idea de que eres parte del Imperio Ochenta y Ocho”, sonrió Max, “es divertido escucharte que intentar justificar tu perspectiva, pero estás ignorando la incómoda verdad. Corta esta basura y dime que no sientes algo diferente cuando miras una cara negra, en comparación con cuando miras una blanca.”
Kayden no tenía una respuesta para eso. Era su culpa, realmente. El jugador de béisbol de la escuela secundaria que le gustaba cuando ella estaba en la escuela media[2] terminó siendo la misma persona que se acercó primero a ella cuando comenzó a salir de traje. Cegada por su buena apariencia y su habilidad con las palabras, había sido persuadida, convencida de su forma de pensar. Ella había tratado de cambiar su punto de vista desde el divorcio, pero había visto mucho en sus diez años como miembro de su equipo. Era imposible mirar la ciudad ahora e ignorar el hecho de que demasiado de lo que lo convertía en un lugar más feo para vivir y criar a un niño podía rastrearse hasta el mismo tipo de personas. Claro, los blancos también tenían criminales, pero al menos eran jodidamente civilizados.
Cuando no hubo respuesta, Max dijo: “Eso es lo que pensé. Sin embargo, nuestros métodos difieren, independientemente de si está dispuesta a admitirlo en voz alta, creo que compartimos una perspectiva muy similar. Mi oferta es esta: déjame demostrar que mis métodos funcionan. Únete a mi equipo, sirve como mi segunda al mando por un año más. La única persona a la que respondes es a mí, y te doy un equipo propio. Puedes elegir a tu propio escuadrón entre nuestros posibles miembros y ex miembros, aunque no puedo garantizar que todas las personas que menciones quiera participar...”
“Max…” Kayden negó con la cabeza.
“La parte final del trato es esto. Si no estás satisfecha con cómo fueron las cosas cuando tu año termina, Imperio Ochenta y Ocho es suyo. Por completo, incluido mi negocio, cada empleado, cada activo, legítimo o no. Me convierto en tu segundo al mando y sigo tus órdenes. Puedes convertir a Imperio Ochenta y Ocho en un esfuerzo humanitario, vender el negocio, convertirnos a todos en superhéroes. No me importa. Si no puedo impresionarte, entonces lo que estoy haciendo simplemente no vale la pena.”
Eso llamó su atención. Años atrás, Kayden probablemente habría aceptado una oferta como esta sin pensarlo dos veces. Estar casada con Max durante once meses, darse cuenta de quien realmente era, le había dado perspectiva y precaución. Ella lo consideró por unos largos momentos, tratando de descubrir el ángulo. Él estaba diciendo la verdad, ella lo sabía. Fuera lo que fuese Max, no rompería su palabra sobre algo como esto.
“¿Está fallando el negocio?”, Preguntó. ¿Ella estaba recibiendo un premio trampa?
“Prosperando. Lo prometo.”
“¿Qué quieres que haga?”
“Lo mismo que hiciste antes. Serías mi peso pesado. Mi agente. Si necesitara que hicieras un ejemplo de alguien, lo harías. La única diferencia entre entonces y ahora es que mi Imperio es más grande. Mejor. Tú y yo podemos tener un mayor impacto.”
Más sangre en mis manos. Cuando el pensamiento cruzó por su mente, miró sus manos enguantadas. Tela blanca prístina, marcada por el resplandor de las luces halógenas. Sabía lo que él estaba haciendo, sabía cuándo decidió venir. Encontraba la debilidad de una persona, la atacaba y la aprovechaba. Sabía que estaba frustrada con sus esfuerzos como agente solitaria, probablemente había planeado esta conversación días o semanas atrás, poniéndola en práctica mentalmente, teniendo una respuesta preparada para todo lo que pudiera decir. ¿Cómo podría competir con eso, cuando rara vez miraba más allá de las próximas veinticuatro horas? Era solo cómo ella era, cómo pensaba.
Probablemente por eso eran tan efectivos como pareja, se vio obligada a admitir.
“Así que te pregunto de nuevo, Kayden, ¿quieres pasar el tiempo sin poder hacerte un nombre por tu cuenta, o estás dispuesta a unirte a mí para cambiar realmente las cosas? Ven conmigo y te garantizo que ganas de una manera u otra.”
Sus ojos se iluminaron, y su cabello comenzó a ponerse blanco desde las raíces hacia afuera. En unos momentos, ella era su alter ego radiante. Purity.[3]
Como en respuesta, tomó un abrecartas y lo sostuvo frente a su pecho. Cuchillas de metal comenzaron a ramificarse desde allí, cada una convirtiéndose en más. Lento al principio, la red de metal rápidamente abarcó su pecho, y luego el resto de su cuerpo. Barras, cuchillas, tubos y láminas del metal encontraron su lugar a su alrededor. Con su poder, ella sabía, él podía hacer brotar el metal de cualquier superficie sólida a su alrededor, incluido el metal que ya había creado. Con la misma facilidad con la que podía arrojar lanzas de hierro de nueve metros de altura desde el suelo o las paredes, creó una armadura finamente trabajada y luego la embelleció con cuchillas y púas. Terminó con una corona desigual de cuchillas.
Extendió un guantelete, lo dejó allí para que lo tomara. Era el gesto más pequeño, nunca hacia un movimiento en el que alguien pudiera rechazarlo, dejarlo plantado, y significaba todo para ella, incluso cuando sospechaba que estaba calculado precisamente por ese efecto.
Perdóname, Aster, pensó ella. Estoy haciendo esto por ti.
[1]¡En el mundo de Worm todavía rentan películas físicas!
[2]La escuela media es entre la primaria y el secundario, la edad varia según el estado, pero es entre los 10 y 14 años, empezando la secundaria entre los 14 o 15 años. Según esto y la edad de Kayden y Max, ellos se conocieron cuando tendrían 13 y 18 años respectivamente.
[3]Purity: Lit. Pureza, alusión tanto a su poder de luz blanca como a la ideología de pureza racial.

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2018.03.25 23:24 master_x_2k Insinuación VI

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______________________Insinuación VI______________________

Me presenté en traje. No me importaba si pensaban que era grosero o paranoico, yo prefería ser capaz de sobrevivir a que alguien sacara un cuchillo a quedar bien.
Tomé un autobús de la biblioteca a mi casa y me puse mi traje debajo de la ropa. La mayoría de los paneles de armadura de mi traje eran piezas separadas, sujetas por correas que se deslizaban en hendiduras en la tela del disfraz. Sin embargo, no todos lo eran. Hice algo la armadura parte del leotardo, hice secciones de armadura angostas y rígidas a lo largo del centro de mi pecho, espalda, espinillas, muñecas, caderas y la parte superior de mis hombros. de modo que cuando atara las piezas más grandes, las ranuras en la parte inferior de la armadura se ajustaran a ellas y evitaran que se cayeran. Me miré en el espejo antes de irme, y pensé que nadie lo notaría a menos que mantuviera una postura extraña y prestaran mucha atención a lo que llevaba puesto. Llevaba ropa holgada sobre el traje, uno de mis pantalones vaqueros más grandes y una sudadera, e incluso con eso, me sentí dolorosamente conspicua.
Me cambié parecido a como lo había hecho la noche anterior, encontré un callejón vacío, rápidamente me puse la máscara, me quité la ropa exterior y metí la ropa en una de las mochilas viejas de mi papá. Oculté la mochila antes de ir a patrullar la noche anterior, pero hoy opté por llevármela. Salí al otro lado del callejón.
Cuando estaba a una corta distancia del sitio de la pelea de la noche anterior, envié una docena de moscas para explorar. Me concentré en lo que estaban sintiendo.
Los bichos, probablemente no hace falta decirlo, perciben las cosas de una manera muy diferente a como lo hacemos nosotros. Más que eso, perciben y procesan las cosas a una velocidad muy diferente. El resultado final era que las señales que mi poder podía traducir y enviarme de una manera que mi cerebro podía entender eran tenues. La información visual llegaba a través de parches de manchas de tinta monocromáticas claras y oscuras, alternando entre difusas y excesivamente nítidas. El sonido era casi doloroso de procesar, reduciéndome a las vibraciones de tonos bajos que hacían que mi visión se distorsionara y los ruidos de tono agudo no eran muy diferentes a los de las uñas en una pizarra. Multiplica eso por cien, mil, diez mil, era abrumador. Cuando llevaba poco tiempo con mi poder, no había sido capaz de contenerme. La sobrecarga sensorial en realidad nunca me había lastimado, incluso en el peor de los casos, pero me había hecho sentir miserable. En estos días, tenía esa parte de mi poder apagado un buen noventa y nueve por ciento del tiempo.
Mi método preferido de detectar cosas a través de mis bichos era el tacto. No era que su sentido del tacto se tradujera mucho mejor que la parte auditiva o visual de las cosas, sino que tenía más que ver con el hecho de que podía decir dónde estaban en relación conmigo. Estaba muy consciente de cuándo estaban muy quietos, si se estaban moviendo o si algo más los estaba moviendo. Eso era algo que se traducía bien.
Así que, mientras enviaba los bichos a explorar, los doce pares de ojos compuestos identificaron primero al trío como siluetas borrosas sobre una sombra más grande y definida, iluminada por una llamarada blanca que tenía que ser el sol. Dirigí las moscas más cerca, hacia las “cabezas” de las figuras, y tocaron la piel. Ninguno de los tres llevaba máscaras, lo cual consideré razón para creer que Tattletale había estado diciendo la verdad. No estaban disfrazados. No había ninguna garantía de que los tres fueran realmente Tattletale, Grue y Regent, pero me sentía lo suficientemente segura como para dirigirme a la escalera de incendios y subir al tejado.
Eran ellos, sin duda. Los reconocí incluso sin sus disfraces. Dos chicos y una chica. La chica tenía el cabello rubio oscuro recogido en una trenza suelta, unas pocas pecas sobre el puente de su nariz y la misma sonrisa vulpina que reconocí la noche anterior. Llevaba una camiseta negra de manga larga con un diseño de estilo graffiti y una falda de mezclilla hasta la rodilla. Me sorprendió el color verde botella de sus ojos.
El más pequeño y más joven de los dos muchachos, más o menos de mi edad, era indudablemente Regent. Reconocí la melena de rizos negros. Era un tipo apuesto, pero no de una manera que me hiciera decir que era guapo. Era bello, con una cara triangular, ojos azul claro y labios carnosos en un ceño fruncido. Diría que tenía herencia francesa o italiana. Podía ver que fuera atractivo para muchas chicas, pero no podía decir que yo estuviera interesada. Los chicos guapos, Leonardo Decaprio, Marcus Firth, Justin Beiber, Johnny Depp, nunca me llamaron la atención. Llevaba una chaqueta blanca con capucha, jeans y zapatillas, y estaba posado en el borde elevado del techo, con una botella de cola en la mano.
Por el contrario, Grue era sorprendente en apariencia. Más alta que yo por lo menos por un pie, Grue tenía piel de chocolate oscuro, trenzas hasta los hombros y esa mandíbula cuadrada masculina que normalmente asocias con superhéroes. Vestía vaqueros, botas y una camiseta verde lisa, que me pareció un poco fría para la primavera. Noté que tenía una considerable definición muscular en sus brazos. Este era un tipo que hacía ejercicio.
“Y ella llegó”, cantó Tattletale, “Paga”.
Regent frunció el ceño un segundo, y buscó en su bolsillo un fajo de billetes, que pasó a Tattletale.
“¿Apuestas a si me aparecería?”, Me atreví a preguntar.
“Apostamos a si vendrías disfrazada”, me dijo Tattletale. Entonces, más para Regent que para mí, ella dijo, “y yo gané”.
“De nuevo”, murmuró Regent.
“Es tu culpa en primer lugar por aceptar la apuesta”, dijo Grue, “Incluso si no era contra Tattle, fue una apuesta tonta. Aparecer disfrazado tiene demasiado sentido. Es lo que yo haría.” Tenía una buena voz. Era una voz adulta, incluso si su apariencia me daba la sensación de ser un tipo en su adolescencia.
Él extendió su mano hacia mí, “Hola, soy Brian”.
Le di la mano, no tenía miedo de estrecharme la mano con firmeza. Le dije:
“Puedes llamarme Bicho, supongo. Al menos, hasta que se me ocurra algo mejor, o hasta que decida que esto no es un truco elaborado.”
Se encogió de hombros, “Genial”. No había ni la menor señal de ofensa bajo mi sospecha. Casi me siento mal.
“Lisa”, se presentó Tattletale. Ella no me ofreció su mano para sacudirla, pero creo que se habría sentido fuera de lugar si lo hubiera hecho. No era que pareciera poco amistosa, pero no tenía el mismo aura simpático que Grue.
“Soy Alec”, me informó Regent, con voz tranquila, y luego agregó: “Y Perra es Rachel”.
“Rachel prefirió no venir”, dijo Grue, “Ella no estuvo de acuerdo con el objetivo de nuestra reunión.”
“Lo que plantea la pregunta”, interrumpí, “¿Cuál es el objetivo de esta reunión? Estoy un poco incomoda con ustedes, revelando sus identidades secretas de esta forma, o al menos, fingiendo hacerlo.”
“Lo siento”, Grue... Brian se disculpó, “Esa fue mi idea. Pensé sería una muestra simbólica de confianza.”
Detrás de las lentes amarillas de mi máscara, mis ojos se estrecharon, pasando de Lisa a Alec a Brian. No pude sacar ninguna conclusión de sus expresiones.
“¿Por qué, exactamente, necesitan mi confianza?”, Le pregunté.
Brian abrió la boca y luego la cerró. Miró a Lisa, que se agachó y recogió una lonchera. Ella me la ofreció.
“Dije que estábamos en deuda. Todo tuyo, sin compromiso”.
Sin tomar la caja, incliné la cabeza para ver mejor el frente, “Alexandria. Ella era mi miembro favorito del Protectorado cuando era una niña. ¿La lonchera es coleccionable?”
“Ábrela”, me indicó Lisa, con girando los ojos.
La tomé. Por el peso y el movimiento de los contenidos, inmediatamente tuve una idea bastante clara de lo que era. Desaté los cierres y abrí la caja.
“Dinero”, respiré, sorprendida por tener de pronto tanto en mis manos. Ocho fajos de billetes, atados con bandas de papel. Cada una de las bandas de papel tenía un número escrito en él en marcador permanente. Dos cincuenta cada uno...
Lisa respondió antes de que tuviera el número total en mi cabeza, “Dos mil”.
Cerré la caja y fijé los cierres. Sin tener idea de qué decir, me quedé en silencio.
“Tienes dos opciones”, explicó Lisa, “Puedes tomar eso como un regalo. Como agradecimiento por, intencionalmente o no, salvar nuestro trasero de Lung anoche. Y tal vez un poco de incentivo para contarnos entre tus amigos cuando estés disfrazada y haciendo actos ruines”.
Su sonrisa se amplió, como si hubiera dicho algo que encontraba divertido. Tal vez fue la ironía de un villano hablar de 'actos ruines', o cuán cursi era la frase. Explicó: “Entre disputas territoriales, diferencias de ideología, luchas de poder en general y egos, hay pocas personas en la comunidad local de villanos que no nos ataquen a la vista”.
“¿Y la segunda opción?”, Le pregunté.
“Puedes tomar esto como su primera cuota en la asignación mensual a la que tienes derecho como miembro de los Undersiders”[1], dijo Brian, “Como una de nosotros”.
Pasé mi mirada entre los tres, buscando el chiste. Lisa aún tenía una sonrisa, pero me daba la impresión de que era su expresión predeterminada. Alec parecía un poco aburrido, en todo caso. Brian parecía muy serio. Maldición.
“Dos mil al mes”, dije.
“No”, interrumpió Brian, “Eso es justo lo que el jefe nos paga, para permanecer unidos y mantenerse activos. Hacemos, eh, considerablemente más que eso.”
Lisa sonrió, y Alec se rió entre dientes mientras agitaba el contenido de su botella de coca. Tomé nota mental de la mención de este 'jefe'.
No queriendo distraerme, rápidamente pensé en la parte inicial de nuestra conversación en el contexto de la oferta de trabajo.
Le pregunté, “¿Entonces Perra no vino porque estaba en contra del, eh, reclutamiento?”
“Sí”, dijo Alec, “lo votamos y ella dijo que no”.
“Por el lado positivo, el resto de nosotros votamos que sí”, Brian se apresuró a agregar, mirando a Alec con mala cara, “Ella cambiara de opinion. Ella siempre vota en contra de agregar nuevos miembros al grupo, porque no quiere dividir el dinero entre cinco”.
“Entonces, ya han hecho esto del reclutamiento”, concluí.
“Uh, sí”, Brian parecía un poco avergonzado, se frotó la parte posterior de su cuello, “No fue bien. Lo intentamos con Spitfire[2], y ella se asustó antes de que siquiera llegáramos a la oferta de trabajo. Nuestra culpa, por traer a Rachel con nosotros esa vez”.
“Y luego ella fue reclutada por otra persona”, agregó Alec.
“Sí”, Brian se encogió de hombros, “Ella fue captada por Faultline[3] antes de que tuviéramos una segunda oportunidad. Le hicimos una oferta a Circus, también, y ella nos dijo en términos muy claros que trabajaba sola.”
“Me enseñó algunas nuevas groserías en el proceso también”, dijo Alec.
“Ella fue bastante explicita sobre cómo vuela sola”, admitió Brian.
“Entonces, hacen un esfuerzo extra, sin disfraces como muestra de confianza y un bono en efectivo por adelantado, para que me una”, dije, mientras unía las piezas.
“Basicamente”, estuvo de acuerdo Brian, “En resumidas cuentas, especialmente con Lung fuera de acción y el ABB disminuido por su ausencia, es probable que haya conflicto sobre el territorio y el estado entre las diversos pandillas y equipos. Nosotros, La Cuadrilla de Faultline, el resto del ABB, el Imperio Ochenta y Ocho, los villanos solitarios, y cualquier equipo o pandillas fuera de la ciudad que crean que pueden entrar y tomar un pedazo de la Bahía. Si terminamos en una pelea, vamos a querer potencia de fuego. No hemos fallado un trabajo todavía, pero los tres estamos de acuerdo en que es solo cuestión de tiempo antes de que terminemos atrapados en una pelea que no podemos ganar, con Perra como la única de nosotros que realmente puede repartir daño.”
“Simplemente no entiendo por qué me quieren a mi”, le dije, “controlo bichos. Eso no va a detener a Alexandria[4], Glory Girl o Aegis[5].”
“Has jodido a Lung”, Lisa se encogió de hombros mientras hablaba, “Eso es suficiente para mí”.
“Um, no realmente”, le respondí, “en caso de que te lo hayas perdido, fueron ustedes quienes lo detuvieron antes de que me ejecutara anoche. Eso solo prueba mi punto.”
“Cariño”, dijo Lisa, “equipos enteros de capas se han enfrentado a Lung y les ha pateado sus culos. Que te manejaras tan bien como lo hiciste es fantástico. El hecho de que el idiota esté acostado en una cama de hospital por tu culpa es la cereza del postre.”
Mi respuesta se detuvo antes de que saliera de mi boca. Solo me las arreglé para decir un tonto, “¿Henh?”
“Sí”, Lisa levantó una ceja, “Sabías qué bichos hiciste que le picaran, ¿verdad? Viudas negras, reclusas marrones, mariposas cola parda, arañas Mildei, hormigas rojas-[6]
“Sí”, la interrumpí, “No sé los nombres oficiales, pero sé exactamente qué le mordió, qué le picó y qué hacen los venenos”.
“Entonces, ¿por qué estás sorprendida? Un par de esos bichos serían jodidamente peligrosos si mordieran solo una vez, pero los hiciste morder muchas veces. Eso es bastante malo, pero cuando Lung quedo en custodia lo revisaron los doctores, y el idiota médico a cargo dijo algo como, 'Oh, bueno, estos parecen mordidas y picaduras de insectos, pero los realmente venenosos no muerden varias veces. Veamos cómo está en unas horas”.
Pude ver hacia dónde iba la historia. Puse mis manos sobre mi boca, susurrando: “Dios mío”.
Tattletale sonrió, “No puedo creer que no supieras”.
“¡Pero él se regenera!” Protesté, dejando caer las manos, “Se supone que las toxinas no son ni siquiera el uno por ciento de efectivas contra las personas que se curan como él.”
“Son lo suficientemente efectivas, supongo, o su curación dejó de funcionar en algún momento”, me dijo Lisa, “cuando llegaron a él, el tipo grande estaba empezando a sufrir una necrosis de tejido a gran escala. Su corazón incluso se detuvo un par de veces. ¿Recuerdas dónde hiciste que lo mordieran los bichos?”
Cerré mis ojos. Podía ver mi reputación yéndose por las cañeria. Una de las arañas que había estado usando era la reclusa marrón. Podría decirse que es la araña más peligrosa en los Estados Unidos, más que incluso la viuda negra. Una sola mordida de una reclusa marrón podía hacer que un buen trozo de carne alrededor de la picadura se ennegrezca y se pudra. Tenía a mis bichos mordiendo a Lung en las partes más sensibles de su anatomía.
“Digamos que, incluso con la capacidad de sanar varias veces más rápido que la persona promedio, va a Lung sentarse para ir al baño”.
“Está bien, es suficiente”, Brian detuvo a Lisa antes de que pudiera continuar, “Lung se va a recuperar, ¿verdad?”
Con la mirada que Brian le estaba dando a Lisa, pensé que podría estar mintiendo, fuera cual fuera la verdad. Ella se encogió de hombros y me dijo: “Ya se está recuperando. Lentamente, pero está mejorando, y debería estar en buen estado dentro de seis meses o un año.”
“Mas te vale rezar porque no escape”, dijo Alec, su voz aún tranquila pero perpleja, “porque si alguien hiciera que mis partes nobles se caigan, estaría buscando sangre”.
Brian se pellizcó el puente de la nariz, “Gracias por eso, Alec. Si siguen así los dos, nuestro recluta potencial va a huir para tener un ataque de pánico antes de que la idea de convertirse en un Undersider se le pase por la cabeza.”
“¿Cómo sabes esto?”, Le pregunté, inmediatamente después de que la idea se cruzara por mi cabeza. Cuando Brian se volvió hacia mí con una expresión como si pensara que había dicho algo para ofenderme, aclaré: “Tattletale, o Lisa, o lo que sea que se supone que debo llamarte”. ¿Cómo sabes estas cosas sobre Lung... o sobre el hecho de que estuve en la Biblioteca, o que la capa estaba en camino, anoche? “
“¿Biblioteca?” Interrumpió Brian, dándole a Lisa otra mirada oscura.
Lisa ignoró la pregunta de Brian y me guiñó un ojo, “Una chica tiene que tener sus secretos”.
“Lisa es la mitad de la razón por la que no hemos fallado en un trabajo todavía”, dijo Alec.
“Y nuestro jefe es una gran parte del resto”, Lisa terminó por él.
“Eso dices tú”, refunfuñó Brian, “Pero no hablemos de eso”.
Lisa me sonrió, “Si quieres toda la noticia, me temo que los detalles sobre lo que hacemos solo vienen con la membresía en equipo. Lo que puedo decirte es que somos un buen grupo. Nuestro historial es de primera categoría, y estamos en esto por diversión y ganancias. Sin gran plan. Sin verdadera responsabilidad.”
Fruncí mis labios, detrás de mi máscara. Mientras que había conseguido algo de información, sentí que tenía muchas más preguntas. ¿Quién era este jefe que mencionaron? ¿Creó él o ella otros equipos de villanos de gran éxito, en Brockton Bay o en otro lugar? ¿Qué hizo que estos tipos fueran tan efectivos, y era algo que podía robar o copiar para mí?
No era como si estuviera firmando el trato en sangre o algo así. Y tenía mucho que ganar.
“Está bien, entonces, cuenten conmigo”, les dije.
[1]Incognitos. Algo que es secreto, privado, poco confiable.
[2] Lit. Escupefuego, también el nombre de un avión de combate de hélice.
[3]Línea de falla, el lugar donde chocan o se separan las placas tectónicas causando terremotos o volcanes.
[4]Alejandría: Además del nombre de la ciudad fundada por Alejandro Magno, significa defensora del hombre.
[5]Aegis: Del latín, nombre del escudo de Athena. En ingles significa protección, tutela.
[6]Todos bichos sumamente venenosos. Las reclusas marrones causan necrosis (se te pudre y cae la carne) el veneno de viuda negra ataca el sistema nervioso y es 15 veces mas poderoso que el de la serpiente de cascabel.

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